Transpirenaica 2019

 

 

Otro año más empezamos nuestra ruta bien temprano en el Far de s’Arenella. Esta es nuestra ruta más clásica que atraviesa el país de mar a mar. Esta vez somos 8 coches. Después de dar las primeras instrucciones, los dossiers y las pegatinas, nos ponemos en marcha. Al poco de andar por pista, nos encontramos la trialera mítica de esta ruta. Vista desde arriba la verdad es que impresiona, pero todo es cuestión de poner reductora y dejar que el coche baje por si solo. Hay algunos coches que repiten nuestra ruta Transpirenaica así que ya conocen la trialera. Después de terminar todos la bajada y hacer la primera parada para cambiar opiniones, seguimos la ruta. El día empieza divertido cuando poco después, el HDJ80 de Josep, revienta una rueda y nos toca hacer un cambio. Como el cambio de rueda ha retrasado el Angelus, la parada para comer la hacemos más bien tarde cuando llegamos al Coll d’Ares. Es un punto muy conocido por todos ya que en este punto es donde damos chocolate caliente en la ruta Matinal Blanca, aunque ahora la temperatura es bastante distinta. Es un día corto y con el calor, apetece alargar un poco la comida. Sobre las cinco, recogemos y nos volvemos a poner en marcha. La pista que lleva hasta el camping es muy bonita a través de los bosques del Ripollés. Durante esta ruta, los bosques van cambiando y es muy bonito ir fijándose en los paisajes que nos rodean.  Llegamos al camping justo para refrescarnos en la piscina. Aunque el agua esté un poco fría, el calor que hemos pasado ha sido muy sofocante, así que nos lo merecemos. Abrimos tiendas, paramos mesas, colgamos luces… y empieza el momento overlander que tanto nos gusta. Cada uno saca algo para cenar y charlamos mientras cenamos y tomamos café.

 

 

 

Al día siguiente toca levantarse temprano pues tenemos una etapa larga y además al final del día queremos subir al Pic Negre y si se nos hace oscuro, no podremos. El año pasado fue una lástima que por culpa de la niebla no pudimos subir hasta lo más alto, pero esta vez no parece que vaya a hacer mal tiempo. Así que a las ocho y media de la mañana ya estamos todos listos y con los depósitos llenos. Es un grupo muy dinámico y puntual y eso se agradece. Subimos hasta la Collada de Toses por una pista que conocemos mucho también por la Matinal Blanca. Hacemos parada en el refugio para hacer algunas fotos ya que es un lugar con unas vistas espectaculares. Hoy el Angelus nos coge en Puigcerdà donde aprovechamos para hacer alguna compra y reponer las neveras. Seguimos pista y llegamos hasta Guils y Fontaneda. Vamos hacia un punto del camino que hay un refugio que ya hemos parado otras veces. En este tramo, la pista es suficientemente ancha para dejar los coches y hay un prado precioso para comer. Como hace aire, nos sentamos al sol. Aunque pocas opciones tendemos ya que no se como pondríamos un toldo ya que es espacio natural donde no se puede salir bajo ninguna circunstancia de la pista . Al final, lo dicho.El café, como es tradición, lo tomamos en el refugio. Así también ponemos nuestro granito de arena para que siga funcionando. Seguimos la pista por el Roc Roig con unas vistas espectaculares hasta el Serrat Rodó y siguiendo hasta el Turó Punçó. Al llegar a la base del Pic Negre, ponemos reductoras para que el coche vaya más cómodo. Cada día la pista está un poco más rota, pero eso hace también que cada vez sea más complicada y más divertida. Durante la subida hay un par de cruces de puentes que hacen que saquemos nuestras habilidades al volante. Una vez llegados al Pic Negre subimos hasta la famosa T1. Allí justamente nos encontramos con unos amigos y aprovechamos para hacer un Angelus de tarde. Cualquier momento es bueno para encontrarnos, sacar algo para picar y charlar un rato. Después de la famosa foto de rigor, bajamos tranquilamente hasta Ordino donde pasaremos la noche. Es una pena que no podamos hacer acampadas libres y que también apetece una buena ducha después de tanta pista y tanto polvo, pero se tiene que decir que los camping a los que vamos están en un entorno espectacular. Entre montañas verdes, donde sólo se oye el río, dormiremos esta noche.

 

Andorra siempre tiene su atracción para las compras así que como la ruta de hoy es bastante corta, decidimos quedar un poco más tarde para que cada uno pueda hacer sus compras. A uno de los coches se le ha roto una de las patas de la tienda y vamos a un soldador para poder repararla. En alguna ocasión, tendremos que hacer un artículo en concreto sobre las patas de las tiendas y de los problemas que dan las de Cruz. Pero esto es otro tema. Una vez solucionado el problema de Adrià y Anna y haber hecho las compras pertinentes,  subimos pasada La Massana para coger la pista que nos lleva hasta Tor. Es uno de los días con las pistas más bonitas que hay. Justo cuando empezamos la ruta, nos viene por detrás una furgo que vemos que es un taxi que va que parece que se le haya aparecido el diablo. Así que mejor dejarla pasar… Vamos bajando la pista, una pista buena, sin ser una pista rápida, vamos bajando por una pista de eses donde nos acompañan los caballos que hay por la zona. Las valles son preciosas y de repente aparece el pueblo de Tor. Hacemos una parada para ver como esta el pueblo y especular un poco sobre su historia. Para el que no lo sepa, Tor tiene unas montañas privadas y por unas disputas sobre la venta o no de estas montañas, acabaron muriendo 3 personas. Tor se le ha llamado el pueblo de las 13 casas y los 3 muertos. Pero lejos de quedarnos solo con esta historia, es un pueblo muy bonito que están intentando restaurar y donde hay un bar donde se almuerza muy bien. Seguimos nuestra ruta haciendo vía por pistas entre increíbles gargantas. Paramos a comer antes de Montgarri entre pastos, vacas y caballos. Es la zona del oso Goliat así que echamos unas risas entre bromas por si apareciera. Empieza a llover así que decidimos hacer el café en el refugio que hay en el Santuario de Montgarri. Esta vez bajamos hasta el parquin que hay justo abajo porque la lluvia sigue cayendo.  Nos pedimos un buen café mientras charlamos. Estamos tan a gusto que hasta pedimos otro café y todo. Ya nos quedan muy pocos kilómetros y hacia las seis llegamos al camping. Parece que llueve o no llueve, pero para la hora de cenar, se aclara y podemos cenar tranquilos. Otra noche más, nos acompaña el ruido de un río.  

 

Cuando nos levantamos, chisporrotea. Así que recogemos las tiendas y tomamos el café en la cafetería. Cogemos una pista a través de un bosque frondoso y hacemos la primera parada en Saut deth Pish, una bonita cascada que hay escondida en medio del bosque. Sorprende todo lo que esconde nuestro país.  Bajamos hasta Vielha y parece que las patas de la tienda siguen dando guerra y reparamos otra pata que se ha roto.Por lo menos que todas las reparaciones sean eso. No nos entretenemos mucho porque hoy nos espera una buena sorpresa. Subimos por una carretera que parece más una pista de las malas condiciones que tiene hasta el Embalase de Llauset. Para acceder al camping has de pasar por un túnel de piedra que da al embalse y parece como abrir un regalo. El túnel en si, todo de piedra ya es espectacular y al final, sales al embalse. Las vistas nos dejan sin palabras y no se puede pedir un sitio mejor para comer.  Como parece que la lluvia nos sigue, comemos dentro de un pequeño túnel. Esta Transpirenaica es espectacular. Este año hemos cambiado varios tramos y las vistas del embalse son increíbles. Bajando, hacemos carretera hasta Chía y cogemos pista. Una pista ancha con gravilla en la que ponemos el bloqueo central y nos sentimos un poco Carlos Sainz, eso si, con velocidades permitidas. Coronamos y aprovechamos para hacer un par de fotos. Bajamos hacia Saravillo y vemos que, a media bajada, las patas de soporte de la tienda de uno de los coches, se han partido. Así que nos dividimos en dos grupos. Unos siguen track y nosotros bajamos por carretera para ir a ver al soldador. El track sigue por una pista entretenida con alguna bajada no apta para los más miedosos. Es la parte que le faltaba a la ruta de hoy para ser más que genial. Nos encontramos todos los coches en el camping. Después de una buena ducha, toca el momento Aventurame, que sacamos mesas, sillas y cervezas para charlas un rato. El camping de Saravillo es un sitio especial. Mercedes siempre nos cuida muy bien y nos deja una zona muy grande donde podemos montar un bien campamento, además que las instalaciones son de primera, hasta hay un jacuzzi para el que quiera. Un buen día se merece una buena conversación. Y otra noche más, sacamos las luces de la verbena que dan a las paredes del cañón un aire misterioso.

Empieza un nuevo día en Aragón. El día empieza en el Cañón de Añisclo. Después de dos años cerrado, hemos conseguido pasar de nuevo por esta carretera que pasa por en medio del cañón y es espectacular. No es pista pero es una carretera muy divertida de un solo sentido. Es una carretera de curvas que nos permite ver la majestuosidad de la naturaleza. Llegamos hasta el parking donde dejamos los coches y empezamos una ruta de 1,5km que vale mucho la pena. Se adentra por dentro del cañón cruzando varias veces el río. Es una pequeña excursión que vale mucho la pena hacer. Ya hemos estirado un poco las piernas, que ya va bien. Seguimos ruta pasando por Biescas y justo antes de Jaca, en las cascadas, paramos a comer ya que después nos espera un buen tramo de pista divertida y tenemos que coger fuerzas. El sol nos había dado tregua un par de días, pero parece que hoy apriete de lo lindo. Paramos a la una y hasta las tres no levantamos campamento, pues hace calor y pasa un airecillo muy bueno.Con la sombra que nos hemos montado, somos la envidia de muchos transeúntes. Acabamos guardando mesas y sillas y nos ponemos en camino. Toca tomar pista. Empezamos la pista y damos gracias que está todo seco porque el terreno es muy arcilloso y si fuera barro, no se si podríamos acabar la ruta. El agua ha hecho algún reguero que hace que tengamos que estirar la patita. Unos tramos muy divertidos para Rat, que con su marido llevan un 4Runner. Hay tramos en curvas que incluso nos tenemos que guiar unos a otros porque la curva ha quedado un poco justa. Vamos siguiendo pista entre cruces de puentes y llegamos a un pueblo abandonado que parece de película.Todos estamos encantados con la ruta de hoy. Hemos tenido bosques, pista rápida, otra un poco de más técnica y ahora este pueblo. Como la pista ha sido cansada y divertida, nos tomamos la libertad de un Angelus de tarde y también porque el entorno se merece que nos echemos alguna foto.Nos espera todavía un buen tramos de pista. La segunda parte de pista es más pedregosa y cerrada pero realmente preciosa. Poco a poco vamos subiendo por la montaña hasta coronarla. Ha sido un tramo bien entretenido con bastante piedra que pone a prueba las suspensiones de todos los coches. Saliendo de la cima, encontramos una pista principal que después se convierte en carretera y bajamos hasta el Castillo de Loarre que es donde pasaremos noche. El día ha sido un poco raro, pues por la mañana ha sido más carretera hasta salir del Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido y la segunda parte del día, justo después de comer, ha sido todo pista y de las que nos gustan, de esas que paras veinte veces para hacer fotos. Ahora, después de una buena ducha, a cenar y charlar un rato descansados que nos lo hemos merecido. El camping donde dormimos hoy está como en un balcón donde se ve toda la meseta y al lado, el majestuoso castillo. Hemos cambiado las montañas y los cañones por planicies de color marrón. Una vez más, justo cuando nos vamos a dormir, toca mirar a nuestro alrededor y disfrutar.

Hoy toca salir pronto pues nos esperan 300km de recorrido entre pista y carretera. Bajaremos hasta Las Bárdenas Reales. El tramos de pista hasta llegar hasta Las Bardenas, es de pistas anchas y con poca gravilla, así que son pistas rápidas que puedes coger velocidad -siempre respetando la velocidad máxima-. Y así de amena pasamos la mañana, pues como éstas, todavía no habíamos tenido ningún tramo y después de las trialeras de ayer, apetecían bastante. Van pasando los kilómetros casi sin enterarnos hasta que llegamos hasta la entrada de Las Bardenas Reales. Como hemos dicho antes, nos hemos juntado un grupo muy dinámico así que es muy fácil hacer kilómetros con ellos. Justo en la entrada del parque natural, hay un refugio que nos sirve para poner dentro las mesas y las sillas y aprovechar para comer ya que no tiene pinta que dentro del parque encontraremos mucha sombra y si el sol ayer no perdonó, hoy todavía menos. Hace bastante calor  dentro de la sala y el café lo tomamos fuera. Después de la comida, vamos a descubrir un lugar que parece más Arizona que el norte de España. Lo cierto es que la erosión que ha causado el agua en las montañas es espectacular. Vamos siguiendo el recorrido marcado hasta encontrar la famosa montaña de Castildetierra. Paramos con asombro y nos hacemos la foto de rigor. No aguantamos mucho fuera del coche porque el calor es insoportable. Salimos del parque y como el calor aprieta, decidimos tomar carretera e ir directamente hacia la piscina del camping. Antes por eso, repostamos en una gasolinera y es la excusa perfecta para comer un buen helado. Llegamos al camping y la piscina sigue abierta. ¡Aleluya!  O eso es lo que pensamos. Muy contentos vamos hacia el agua pero hacemos un chapuzón rápido porque está helada. No entendemos como puede hacer tanto calor fuera y que el agua de las piscina parece del Ártico. Como mínimo nos hemos sacado el calor que llevábamos encima. Esta es la penúltima noche y entre cenas y postre, decidimos que mañana, cenaremos todos juntos en una sidrería. Esta Transpirenaica está saliendo estupenda y gracias a este grupo que es genial. Las risas son continuas y hemos hecho muy buenas migas entre todos. Aquí había terminado el relato del día, pero por desgracia aquí no terminó el día. Poco antes de llegar al camping empezamos a oír un chirrido de la rueda delantera derecha. Al principio pensábamos que podían ser frenos pero no tienen ni 5 meses, así que parecía extraño y más cuando el ruido se oía cuando dejabas de acelerar y no cuando frenabas. Una vez llegamos al camping, desmontamos la rueda y vemos que las hembras del buje estaban gripadas. Gracias a Joanjo, desmontamos las piezas que estaban mal, sacamos cojinete. El diagnóstico es que para poder seguir la ruta necesitamos unas piezas y claro, tampoco es tan fácil encontrar recambios así como así para el HDJ100; ¿o si? La suerte la tenemos de cara y como estamos en Otsagabía, llamamos a Iñigo de Sastraka Auto 4×4. Es el taller de referencia del 4×4 en el norte y por suerte, unos amigos. Quedamos que a las siete de la mañana estaremos en Lekumberri para recoger las piezas que nos hacen falta y que nos tendrá preparadas. Así que toca ir a dormir porque mañana nos tendremos que levantar muy pero que muy temprano.

 

A las 5 de la mañana estamos en pie y al poco ya saliendo. Nos espera 1’30min de camino. Antes de las 7 llegamos a Sastraka Auto 4×4. La verdad es que si alguien podía tener las piezas que necesitábamos, eran ellos. Justo en el taller vemos varios HDJ100 incluso alguno que conocemos y todo. Justo en este viaje, viene un HDJ80 que le modificaron el turbo y le han dado una vida nueva a ese coche. De quedarse en las subidas, a ser el primero en llegar. Ya dice Iñigo que a ese coche le faltaba algo y ellos se lo supieron dar y de sobras. De los talleres que hay en España, es un taller de referencia para todos y más si tienes un HDJ. Recogemos las piezas y nos vamos nuevamente para el camping para montar la rueda, después de agradecerle a Iñigo el favor que nos ha hecho.  No sabemos si la tuerca del palier estará bien, pero esperamos que si. Una vez llegamos, nos ponemos manos a la obra. Joanjo tiene unas manos de pianista. Como se nota que su pasión es restaurar motos antiguas, y además con el conocimiento de mecánica, conseguimos montar la rueda. Hoy un poco más tarde pero nos ponemos en marcha. Agradecemos al grupo la paciencia que han tenido y empezamos la ruta del penúltimo día. Hoy tocamos suelo francés en la gran mayoría. Subimos por las pistas de Navarra atravesando montañas de un verde que parece retocado con Photoshop. Hay un tramo que cogemos una alternativa para no pasar todos los coches por delante de la casa de un señor, y seguimos subiendo y subiendo. Cuando llegamos a lo más alto, decidimos comer. En estos momentos te das cuenta de la libertad que tienes al tener un 4×4. No podría haber mejor sitio para comer, en plena montaña, en un prado verde y a lo lejos, unas vacas pastando. Parece una postal o un anuncio y nosotros somos los protagonistas. Al principio somos muy valientes y comemos en el sol pero ya el café lo hacemos en la sombra porque estamos sudando la gota gorda. El último café de ruta se alarga más que el resto y es que ha sido una gran semana. Pero recogemos los trastos y nos vamos hacia Donibane Garazi. Un pequeño pueblo del país vasco francés lleno de peregrinos del camino de Santiago que es muy bonito de ver. Entre una cosa y la otra, ya es media tarde y decidimos ir directos al camping pues esta noche es la noche grande. Una vez llegados y con todo ya preparado, nos damos una buena ducha y nos vamos andando a cenar a Hondarribia. El lugar elegido es el Batzoki de Hondarribia, recomendado por nuestro amigo Asier de Global Sport Wear que además de hacer toda nuestra ropa, también se la hace a ellos y sabe que allí cenaremos bien. Llegamos y ya nos tienen la mesa preparada. Pedimos unos entrantes, unos chuletones y un buen txakoli. Cuando acabamos de cenar estamos en el séptimo cielo. La verdad es que lo recomendamos y es más, lo instauraremos como fin de fiesta en la Transpirenaica porque vale mucho la pena. Volvemos andando al camping para bajar la cena. Al llegar, nos metemos en las tiendas, y en poco, estamos todos dormidos. Al día siguiente, sin ganas de ensuciar y con el carnet de overlander ya completado, nos tomamos tranquilamente el café en el bar. Ya nos queda nada de ruta. Cogemos los coches y subimos al mirador de Jaizkibel. Las vistas son estupendas. A un lado Hondarribia y al otro lado Hendaya. Bajamos hasta el Faro de Higuer para dar por concluida nuestro objetivo: unir los dos mares, desde el Mar Mediterráneo hasta el Mar Cantábrico. Lo mejor de las rutas siempre decimos que no es el destino sino el trayecto y este ha sido fantástico sobretodo por la gente. Ha sido un grupo increíble de los que, una vez más, creamos amigos. Así que, con el delantal colgado, nos vamos al pueblo a tomar unos pinchos. Ahora ya no somos guías, ahora somos un grupo de amigos que se va a tomar algo y así alargamos las risas de estos días. Después de tres o cuatro tascas, llega el momento de despedirse. Como Aventurame tenemos que decir que ha sido un grupo ejemplar. Rápido durante las rutas, puntual a la hora de salir, alegre, dinámico y compenetrado. De cada uno nos quedamos algo y sobretodo una amistad. Hay algunos que ya nos conocíamos, otros ya eran amigos y algunos que lo son ahora. Ahora nos toca pensar en el viaje a Islandia que nos vamos el día 6 pero estamos seguros que a la vuelta, nos volveremos a ver.

Nos vemos en las pistas.

Equipo Aventurame

 

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