Fin de Año 2019

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Empieza nuestro viaje…

(Con una mala sorpresa)

Para que os pongáis en situación, tenemos que empezar nuestra crónica el día 0. No somos de hacer una comitiva para bajar hasta el ferry pero poco a poco nos han ido llamando los que bajaban desde Barcelona hasta Málaga y hemos acabado bajando en grupo. Es mucho más ameno, lo único que es más lento y nosotros, siempre tenemos que llegar con más tiempo de antelación que el resto. Llegando a La Carolina nos encontramos con un accidente y de repente se paran todos los coches, habiendo una colisión de dos coches más. Nosotros esquivamos a los coches que frenan y a otros que se cruzan para no colisionar mientras estamos pendientes del Toyota que tenemos detrás que pueda frenar. De los dos coches que acaban de colisionar, uno de ellos, invade el carril y hace que Víctor no pueda esquivarlo y por mucha maniobra que hace, le acaba golpeando con la rueda delantera derecha. Dentro del susto, todos estamos bien. Nadie ha resultado herido pero el Toyota no puede continuar. Movemos cielo y tierra contactando con nuestros amigos de Linares, pero estamos en días complicados y encima es viernes tarde. Damos por imposible que el coche pueda continuar. Toman la decisión de hacer el atestado, llevarse el coche en grúa y tomar un taxi para Málaga. Nosotros, una vez llegada la Guardia Civil, continuamos ya que no tenemos tanto margen para llegar.  Aquí veis la importancia de explicar qué ha sucedido en el día 0. Pasamos de ser 5 coches, a ser 4 pero con las mismas personas. Nos reunimos todos en el ferry y charlamos un rato de lo sucedido. Son pasadas las doce de la noche y llegamos a las 6 a Melilla, así que dormiremos poco.

 

Fin de año aventurame 4x4

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Pasamos la frontera de Melilla bastante rápido y en menos de dos horas estamos fuera. Toca ponernos en marcha ya que, como nos han modificado el ferry, esta etapa es un poco más larga. Antes de tomar pista, paramos en un pueblo para cambiar y comprar alguna tarjeta y ya nos adentramos en el Plateau de Rekkam. Un lugar mítico para todos los amantes de las pistas. El tramo que tomamos nosotros son pistas rápidas y con una visibilidad espectacular. Pistas rápidas y planas que nos permiten tomar altas velocidades sin peligro alguno. Las zangas pequeñas que hay se ven claramente y podemos avisar al resto del grupo. Justo a la llegada de un palmeral, entre cosechas, nos avisa Ignacio que el chivato de presión de una de las ruedas traseras le ha saltado y nos paramos para mirar si ha pinchado. En un momento estamos rodeados de niños. Somos el gran entretenimiento mientras miran concentrados como echamos agua con jabón a la rueda. Parece que todo está bien. Suponemos que la válvula estaría un poco floja y que por eso la rueda ha perdido. La hinchamos y continuamos nuestro camino. Subimos y bajamos montañas y en una de estas aprovechamos para parar a comer con unas buenas vistas. La temperatura nos acompaña y podemos estar en mangas de camisa tranquilamente. No podemos alargar la comida porque la etapa es larga. Hoy nos toca llegar a Errachidia y en total son unos 600km. La suerte es que las pistas son perfectas. Ahora es el Patrol quien abre pista y lo disfruta mucho. Yendo primero sin polvo delante, y con esa preparación, se lo está pasando en grande. Hamadas interminables y completamente planas. En un momento nos encontramos que tenemos que pasar un oued. El paso no está muy marcado porque han hecho una presa y hay algo de agua. El paso no se ve claro. Los dos Patrol deciden bordear la presa por encima del puente para ver si se puede cruzar y los dos Toyota, buscamos un paso para cruzar el río. Hay un momento que se ve una especie de pista y nos metemos dentro. Solo entrar, lo notamos. El coche se hunde. Intentamos salir por nosotros solos pero es imposible. Estamos hundidos hasta los ejes. Lo que parecía tierra sólida es barro. Imposible salir, así que sacamos eslinga y la enganchamos en el HDJ80 de Marc. Por otro lado, los Patrol no tienen salida y tienen que tirar marcha atrás con un margen de un palmo de ancho para repartir entre cada rueda. Un momento divertido y entretenido. Ya había demasiada pista rápida y teníamos que hacer algo más entretenido. Seguimos por pista y el atardecer nos deja una estampa de foto. Combinamos un tramo de carretera y lo último es una pista que llega hasta la carretera que nos llevará hasta Errachidia. Como traca final, primero es una carretera no asfaltada, después pasa a ser pista y por último se convierte casi en una trialera con una buena bajada. Al final nos ha salido una buena nocturna. La carretera es buena y llegamos al hotel a las diez y media para tomar una buena sopa de verduras.

 

Fin de Año en Tierras Bereber aventurame

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Por la mañana, a primera hora salimos de Errachidia en dirección a los monumentos. El primero es La Ciudad de Orión, después El Espiral Áurea y por último La Escalera hacia el cielo. Es una lástima que no nos podamos acercar, lo que hace que la visita sea bastante corta. Seguimos nuestro camino y hay un momento que tres chavales nos indican dónde está el paso del oued. La verdad es que se pegan una buena carrera, y al final, nos piden un bolígrafo que les damos encantados. La pista después del paso del oued se convierte en una pista más pedregosa. Las vistas son típicas de la zona con esas montañas rasuradas en un paisaje completamente árido. Antes de seguir nuestro camino, hacemos una parada para ver los pozos. Son unos agujeros que hay de unos pozos de agua subterráneos que dicen que tienen más de 50km. Hay varias entradas, algunas bastante indicadas para los turistas con banderas y señales que es donde paran los autobuses cargados de turistas que les hacen la visita a los pozos y luego les acompañan a la tienda a ver si tienen suerte y venden unas cuantas cosas. Nosotros preferimos apartarnos un poco e ir a una entrada donde hay una señora mayor que muy amablemente te deja entrar y te prepara un thé en su haima. Algunos hacen la visita y otros nos quedamos en la sombra de la haima disfrutando del thé y viendo el polvoriento muestrario de la señora. Al final, nos quedamos un par de cosas y le damos 10dh por la visita. No es un sitio donde pare mucha gente, así que, hemos colaborado un poco en su subsistencia. Una vez hecha la visita, se nos ha hecho tarde para el ángelus, que es nuestra parada de las 12h para picar algo, y decidimos ir directamente a comer. Tomamos pista y esperamos a ver si encontramos un sitio con palmeras, un poco de agua para refrescarnos e incluso, alguna piedra para poder descansar. De repente, al tomar una curva, nos encontramos con una haima donde hay unas 30 cabritillas que deben tener muy poco tiempo y como somos urbanitas, nos paramos para verlas. Hay quienes las cogen, las acarician y hasta se hacen alguna foto con ellas. Los más pequeños están encantados. Tienen cabritillas por todos lados y como a las madres se las han llevado a pastar, están hambrientas y se acercan par ver si pueden mamar algo. Mientras las cabras son las delicias de todos, nos acercamos hasta la haima porque vemos que el horno echa humo y quizás acaban de hacer pan y podemos comprárselo. Es una zona muy inhóspita y sólo hablan bereber. Nos es imposible entendernos y seguimos nuestro camino. Al ver que el terreno no cambia y que las palmeras no van a ser posibles, nos apartamos un poco de la pista para dejar paso, no vaya a ser que por estos rincones justamente pase alguien mientras comemos y sacamos mesas y sillas.  Estos son los mejores momentos, donde uno saca queso y el otro tortilla y aunque cada uno lleva suficiente para comer de lo suyo, lo acabamos compartiendo. Hace buena temperatura y el sol incluso aprieta un poco. La etapa no es larga así que alargamos la comida charlando un poco de todo. Continuamos el camino por pistas rápidas con mucho polvo. Cruzamos algún pueblo entremedio de niños que nos van saludando, quizás por saludar o por si cae alguna que otra chocolatina, pero cuando les devuelves el saludo te sientes un poco raro, como si de los reyes se tratase. Bueno, seguimos por las pistas y nos encontramos un pueblo con una kasbah muy antigua pero muy bien conservadas. Hacemos un alto y sacamos la cabeza para verla y es espectacular. Mientras, aparecen un millón de niños curiosos de nuestra parada. Son muy vergonzosos y nos saludan de lejos entre risas nerviosas. Justo aparece un chico en bici que es el padre de un par de ellos. Nos explica que es camionero y que ahora está de vacaciones pasando unos días en el pueblo. La vida no le va mal y hasta se quedaría a vivir en España pero tiene a los padres mayores en Marruecos y no los quiere dejar. Jugamos un rato con los niños, intercambiando guisantes por conguitos. Después de las risas, continuamos la pista que nos llevan hasta Alnif, donde pasaremos la noche.

Fin de Año en Tierras Bereber

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Al salir del hotel, como ya hemos repostado, vemos que tenemos enfrente una pista que podemos hacer un corte para tomar el track y evitar un tramo de carretera. Tomamos la pista que a veces se va perdiendo y tenemos que ir campo a través para retomar el track. Bueno, nos metemos un poco por donde no debemos pues es difícil encontrar un paso pero ahora toca buscar con calma. Poco a poco vamos haciendo y conseguimos pasar las montañas y encontrar el track. Cogemos la pista que es algo pedregosa y con alguna zanga que tenemos que pasar más despacio. La etapa no es larga y nos lo podemos tomar con calma. Hacia las once de la mañana, decidimos parar para hacer el ángelus que si no después, se nos junta con la comida. Después de recuperar fuerzas,  ponemos rumbo hacia el Portal de Belén que es un paso entre dos montañas. Hay un montón de polvo lo que dificulta un poco conducir. Tenemos que dejar mucha distancia e incluso parar de vez en cuando por el polvo que hay en la pista. Nos vamos hasta la kasbha del Marabout para tomar un thé. Llegamos y dejamos los coches al pie de una duna y subimos hasta arriba donde hay una mesa y unas sillas. Aquí en el sol, nos estamos un rato mientras los niños aprovechan para subir a la cresta de la duna más alta. Les cuesta un rato pero lo consiguen y nosotros nos reímos un rato contando historias. Nos vamos hacia el Portal de Belén por unas pistas rápidas y llegamos a las palmeras donde sacamos mesa y sillas. Es un sitio muy conocido por lo bonito que es y la verdad es que es un lujo poder comer en lugares como este. Retomamos track camino de Ouzina donde pasaremos la noche. Para llegar a la kasbah cruzamos el Ramlia. Vamos sin deshinchar y eso se nota. Nunca sabes como estará el Ramlia e intentamos no adentrarnos mucho, así que intentamos cruzar sin parar a deshinchar.Esta vez las dunas están más densas de lo normal y es un buen cordón de dunas. Poco a poco se van enganchando todos los coches y perdemos tiempo en ir sacándolos. Suerte que tenemos a Ignacio que va echando una mano y va guiando a algún coche sin experiencia. Al final, paramos un momento y deshinchamos ruedas ya que la pista que va hasta Ouzina es muy arenosa y no habrá problemas. Mientras algún comprueban presiones, es el momento para mirar a la inmensidad. Cuando empieza a caer el sol es uno de los momentos más mágicos para estar en el desierto. Encima de una duna, ves todo este mar de arena con sus sombras y su color dorado que deja a todos boquiabiertos.  Cruzado el Ramlia aparecemos en la Ciudad Perdida para hacer una parada. Es un peñón de roca que está en lo alto de una montaña donde había una antigua fortaleza ya abandonada pero todavía quedan restos en pie y se puede observar alguna torre de vigilancia, trozos de muralla o lo que podían ser estancias. Desde arriba las vistas son impresionantes. Por un lado tienes el río de arena y por el otro está pegado a las montañas. Esta situación era privilegiada para una fortaleza. Es un lugar maravilloso y muy recomendable su visita. Una vez visitada, nos vamos por las pistas que salen hacia Ouzina que son pistas limpias y rápidas que son la mar de divertidas. Antes de llegar a la kasbah nos acercamos al desierto de Ouzina para ver el atardecer. No podemos subir a las dunas más altas porque entre una cosa y la otra se nos ha hecho de noche pero las vistas son fantásticas. Llegamos ya a Ouzina donde nos espera una buena ducha y una buena cena. Charlamos y nos dejamos llevar mirando el cielo estrellado que hay aquí. Parece como si cada desierto de Marruecos tuviera su propia sábana de estrellas y que cada una fuera distinta. Después de una muy buena noche, sin frío, algunos han madrugado para disfrutar de las dunas cuando todavía la arena está fría y algunas se han quedado tomando tranquilamente un the. La jornada mañanera de dunas es fantástica. Justo cuando sale el sol ya estamos en nuestros todoterrenos para coronar las dunas más altas. No hay nadie y tenemos el desierto para nosotros solos. Empezamos por las más pequeñas para ir calentando el motor y poco a poco, vamos surfeando hasta el corazón del Erg Ouzina. Empezamos a ver las dunas más altas y estas ya necesitas un poco más de cariño. La arena está dura y llevamos la presión adecuada en los neumáticos y eso nos permite probar de coronar alguna de las grandes dunas. Hay alguna que a la primera se resiste un poco pero al final el HDJ100 y el Patrol no tienen problema. Nos estamos en las dunas unas tres horas bien buenas. Recogemos las maletas en la kasbah y ponemos rumbo a Merzouga donde pasaremos la noche de Fin de Año, en el hotel Xaluca Tombouctou.  Es un día de pistas de arena, entre ello, pasamos por un cañón arenoso de los más increíble y aprovechamos para hacer alguna foto. A la hora de comer, nos vamos a uno de los oasis que hay en las afueras del Erg Chebbi y allí nos encontramos con nuestro amigo Nasser. Es un sitio pequeño que se come muy bien y tenemos que esperar un poco a que nos preparen la mesa. No hay problemas porque entre una cosa y la otra, son ya las tres de la tarde y necesitamos tomar tranquilos una cerveza. La comida es de lo más bueno y el lugar de lujo. Nos da hasta pereza levantarnos pero hoy es un día que tampoco podemos llegar tarde y tenemos que cruzar el Erg Chebbi. Llegamos al Tombouctu y ya está todo preparado para esta noche. Hay una mesa reservada para nuestro grupo y, una vez duchados y bien guapos con nuestros polos, nos sentamos a cenar. La cena del Xaluca no defrauda y la fiesta tampoco. Hay músicos amenizando la cena y en el ambiente hay alegría y en nuestra mesa muchas risas. Nos lo pasamos de lo más bien, sacando el cotillón y tomando un vino que nos ha traído Marta con su mismo nombre. El tiempo pasa y ya son casi las 12 de la noche. Tomamos nuestras uvas y nos vamos a la pantalla para celebrar las uvas todos juntos. La cuenta atrás empieza y nuestra tradición también. Al terminar la última campanada nos deshacemos entre besos y abrazos y alguna que otra lágrima de emoción por los que están lejos o por los que simplemente no están. Un poco de bailoteo y a dormir que nuestro viaje es diurno y mañana las dunas nos esperan. Empezamos el año como buenos cuatros, en el desierto. Si ayer coronamos el Erg Ouzina, hoy toca ir a por el Erg Chebbi. Dunas más grandes que piden mayor concentración pero con el triple de emoción y disfrute. Encendemos los motores, y calentamos un poco por las pequeñas dunas del principio del desierto. Poco a poco, te vas metiendo en el desierto dejándote llevar. Los coches van sin problema alguno y hasta los que tienen menos experiencia se atreven con las dunas más altas. Con el 100 abriendo y gracias a Ignacio que va cerrando con el Patrol, es muy fácil llevar al grupo. En un momento, Ignacio y yo, nos escapamos para poder subir un poco el nivel y disfrutar un poco de las dunas como a nosotros nos gusta. Como pasamos toda la mañana entre dunas, aprovechamos para ir a comer a Erfoud a la Pizzeria des Dunes y hacer una visita a nuestros amigos. En la tienda de Zacarías hacemos cuatro compras y nos tomamos un thé mientras charlamos un rato con ellos.

Fin de año aventurame 4x4

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Las chicas aprovechan para subir a casa de Zacarías donde su tía las vestirá con los mejores vestidos cosidos por ella y les hará un tatuaje de henna. Estos momentos de hospitalidad que hay en Marruecos son los más valiosos de un viaje, donde te metes en casa de un desconocido y te tratan como si fueses un amigo de toda la vida que hace tiempo que no ven y que aprovechan para ponerse al día. En lo que nos queda de tarde, nos vamos a ver la Cárcel Portuguesa. Echamos alguna foto de rigor y saludamos a los paisanos que aprovechan la subida de los turistas para intentar que les compren algún recuerdo. Son muchas las veces que subimos y ya nos conocemos de hace tiempo. Hoy, volvemos a dormir en el Tombouctou. Por la mañana toca decir adiós al desierto. Hoy tenemos que poner rumbo al norte y cambiar los paisajes arenosos por los de montaña. La ruta nos lleva a unas gargantas parecidas a las Gargantas del Todra. No tan majestuosas pero quizás más bonitas y todo. En lo alto de la montaña nos encontramos el Túnel Helicoidal. Un túnel curioso donde entras para bajar un “piso” de la montaña. Justo al salir, nos encontramos un niño y una niña. No nos paran ni nos piden nada pero igualmente paramos un momento para hablar con ellos. En estos parajes la vida es dura. Son nómadas con algún rebaño de cabras y aquí los inviernos son muy duros. Bajamos las dos cajas de ropa que nos quedan que además son de ropa de niños que seguro que les irá bien y algún set de limpieza con jabón y demás. La sonrisa de los niños no tiene precio. Poco nos hemos entendido, pero nos hemos intercambiado los nombres y alguna que otra sonrisa vergonzosa. Tomamos nuevamente nuestro camino hasta el valle donde pararemos a comer. Comemos algo frescos pues cuando cruzas la línea de Errachidia el tiempo cambia. Nuestra ruta nos lleva hasta Midelt donde pasaremos noche. Por la mañana hace frío. La temperatura ha bajado bastante y tenemos que abrigarnos bien. Nos vamos a visitar unas minas que hay cerca. Parece un pueblo abandonado donde hubo un tiempo en el que la producción era abundante pero parece que ahora ya no lo es tanto. Cruzamos un puente metálico con tablas de madera mientras rezamos un poco a todos los dioses para que no caiga a nuestro paso.  

Fin de Año en Tierras Bereber aventurame

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Nos bajamos del coche para ver un poco las minas y nos aparece un señor con un jersey y unas chanclas. Muy amable nos invita a su casa y nos prepara un thé. Se lo agradecemos mucho y nos lo tomamos en el sol. ¡Hace mucho frío y él en chanclas! Nos explica un poco que es trabajador de las minas y que por aquí no suele pasar mucha gente y eso se nota porque nos retiene un poco para poder charlar con alguien, pero nosotros debemos continuar. Llegamos pronto al Benyakoub así que Sergio ve una antena a lo alto de una montaña y ahí va una propuesta: ¿Quién se anima a ver si podemos llegar a la antena? Los niños están jugando y corriendo y hay otros que prefieren descansar y tomar una buena ducha así que nos dividimos. Nos metemos en los coches y buscamos alguna pista con rumbo a la antena. Son pistas arenosas alrededores de los cultivos sin nadie cerca. Vamos sólo 3 coches así que le apretamos un poco. Hay algún que otro lugareño que nos mira extrañado de las vueltas que vamos dando ya que no encontramos una pista con salida y esto parece un laberinto pero de lo más entretenido. Cuando anochece y hemos quemado algo de adrenalina y gasoil, nos paramos para tomar una cerveza. Sacamos cuatro panchitos, un poco de chorizo y una cerveza. Estos momentos son los que después quedan. Toca ir a comer unos huevos a Guercif, lugar sin encanto pero parada tradicional con el convoy de la Titan Desert.  Nos comemos unos huevos con patatas, algo de carne y listo. Por la mañana, tenemos que desayunar pronto. Tomamos el ferry por Melilla y esa frontera nunca sabes cómo va a estar. Cuando llegamos, tenemos para un buen rato. Es momento para poder charlar y hacer un poco de resumen del viaje. Cada viaje es especial por las rutas que hacemos, por los lugares por los que pasamos pero sobretodo por la gente que lo forma y lo que más nos gusta es poder agrandar la bolsa de amigos que tenemos.

Muchas gracias a todos. Nos vemos en las pistas

 

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